Algo sobre enfermedades constitucionales .

 

Todas las llamadas enfermedades constitucionales se desarrollan a raíz de trastornos permanentes de las funciones vitales. No se trata, pues, de alteraciones locales o generales pasajeras, ni tampoco de una tendencia patológica intercurrente, sino de una disposición individual permanente generalizada.

Para poder tener un concepto aproximado de la constitución del hombre, el heno que observó como un todo organizó en la actividad. Tanto su hábito como su estado interno, su naturaleza íntima, el modo de cómo dentro de las condiciones en que vive enfrente los estímulos físicos y anímicos, su inclinación permanente un determinado, enfermedades y su resistencia a ellas, en suma, todo el conjunto del hombre se considerará;y se verá que así como una organización local se compromete al organismo entero, muchas agencias y casi todas las crónicas se desarrollan una base de la disposición constitucional. Así es que la constitución orgánica es la condición de la enfermedad a la cual se acentuó las causas externas, las cuales, aunque de menor importancia, las palabras en primer término como las decisiones. “La constitución no es el conjunto de las disposiciones heredadas, es posible restringida, más bien puede designarla como la conjunción de las disposiciones heredadas y la influencia del medio ambiente (MUCH). corpóreo en actividad, al cual hay que agregar su excitabilidad y su inclinación a la enfermedad. Integran la constitución de los estados permanentes de excitación y la capacidad de reacción del organismo. Además, hay que tener en cuenta la estructura morfológica, la naturaleza de la sangre, de la linfa y otros humores.

La constitución puede ser congénita o adquirida. En la mayoría de los casos se trata de las disposiciones heredadas que consisten en una transformación general del organismo en el sentido de que tipo de enfermedad se desarrolla paulatinamente en un terreno adecuado a ella. De ahí que todas las enfermedades constitucionales son crónicas y, lo que bajo el punto de vista terapéutico es muy importante, la clasificación de los diversos procesos patológicos está subordinada al concepto general de la enfermedad constitucional: todo está el individuo enfermo como unidad y realidad. “Nada significa el nombre, la esencia lo es todo” (Paracelso). La enfermedad aguda puede atacar aun más sujeto a un sano si este es el halla predispuesto, el que tiene fallas constitucionales necesariamente ser víctima tarde o temprano, de una enfermedad crónica cuando su disposición constitucional no ha sido influenciado en el sentido de apartar los factores nocivos determinantes de esa enfermedad. Es por eso que la principal incumbencia de la terapia debe ser el logotipo de una influencia sobre la constitución orgánica, sobre el sujeto en su totalidad, su constitución, tal como lo enseñaba HAHNEMANN. Desgraciadamente sus discípulos no siempre observan tan sabios consejos, lo que viene en detrimento de la Homeopatía.

MUCH nos da un consejo muy amplio al afirmar que “el fin e incumbencia de toda Medicina noble y elevada es el de conocer el más importante de los problema vitales, el de la constitución orgánica”.

La medicina moderna, conviniendo con la hipocrática, admite el arraigo del temperamento en los humores del cuerpo porque los considera portadores de substancias activas indispensables. Es así que las raíces de la patogénesis se encuentran en las manifestaciones de la constitución psicológica y sus reacciones frente al ambiente acarrean la generación de trastornos psicosomáticos. Todos los medicamentos homeopáticos de acción profunda se caracterizan por su manera de reaccionar en la experimentación, de donde se sigue que la inclusión de la estructura personal en el tratamiento medicamentoso se hace más necesaria que en otra forma terapéutica.

 

Karl Stauffer. “Homeopatía” pág.20,21

 

Citado por Armando Enríquez R.